Medianoche
en Transilvania...
Ella... aprendiz de vampiro.
Él...
un joven ajeno a su alrededor y absorto en su trabajo.
Ella
pretende realizar uno de sus primeros contactos.
Él...
la víctima..., no puede ni tan solo imaginar de lo que está
a punto de suceder.
Ella
se acerca sigilosa...
Él
no la ve...
Ella,
con una caricia disfrazada y tierna, posa su mano en la mejilla del joven,
hasta bajarla por su pecho lentamente y permanecer allí. Con la
otra mano, le gira dulcemente la cabeza, mientras deposita un gélido
beso en su frente.
Él
sonríe.
Ella
también, pero con malicia... ella es sabedora de lo que ocurrirá...
él, no.
Él,
persona con un corazón enorme y lleno de cariño, gira en
su silla de ruedas, apartándose del ordenador, para prestarle a
ella la atención que se merece, abriendo sus brazos, sin saberlo
al beso de la muerte... o a la inmortalidad?
La
noche sigue cayendo en el exterior ajena a lo que sucede y sucederá
en el interior.
Ella,
traviesa, se mueve hasta la parte posterior del joven, abrazándolo
tiernamente desde atrás y notando el contacto caliente de su cuerpo...
sus manos descubren todos y cada uno de los rincones de la anatomía
del joven en su parte superior.
Él
gime, pero ella lo acalla tiernamente, depositando su dedo índice
sobre sus labios... unos labios que...
Él
lo besa... lo acaricia con sus labios, toma esa mano entre las suyas, fuertes
y seguras, y cubre de besos esa tierna extremidad femenina... ella cierra
los ojos... y disfruta.
Él
sigue sentado en su silla...
Ella
inclina la parte superior de su cuerpo para que sus labios queden a la
altura correcta... lo mira a los ojos... en él se ve una mirada
de deseo... en ella, una mirada decidida, fría, impenetrable...
Él
no es consciente de la situación.
Ella
si... la controla.
Se
acerca despacio, como para alargar el momento... él la rodea con
una mano por la cintura, mientras la otra la deposita alrededor de su cuello,
como si quisiera tomar las riendas de la situación... ingenuo...
ella sigue con calma, el acercamiento... cuando sus labios toman contacto,
una extraña sensación recorre su cuerpo, el de ambos... era
el momento que tanto había anhelado, que tanto había esperado...
finalmente se produce... a medianoche... en cualquier lugar... a oscuras...
solo ellos dos...
Ella
está decidida... lo hará... tiene que hacerlo... tiene que
hacer honor a su condición... saboreando todavía los dulces
momentos del contacto, logra entreabrir los tímidos labios del joven,
y embargarse de la frescura que desprende su interior... es una sensación
extraña... es una sensación de estar vivo... tímidamente,
sus lenguas se conocen, empieza un tímido intercambio de sensaciones,
un tú a tú, el cual ella finaliza, cuando toma ávidamente
posesión del labio inferior de su compañero, para dedicarle
suaves, contundentes y traviesos mordisquitos... él aprieta con
fuerza su cintura atrayéndola hacia si... la respiración
de ella se hace cada vez más irregular... pasa su mano por el cuello
de su víctima, en una dulce caricia, que él interpreta como
consecuencia del momento... ella se separa... le mira a los ojos... él
sonríe... ella se da cuenta de que no puede hacerlo... siente algo
demasiado especial por ese joven como para condenarlo de por vida a una
existencia errante, infinita, fría y solitaria... se arrepiente...
llora...
Son
diferentes...
Son
iguales...
El
destino, calculador, designó este futuro para ambos... no hay posibilidad
de marcha atrás... pero si una pequeña oportunidad de cambiar
el presente, de modelar el futuro... pequeña, muy pequeña...
pero real...
Quizás...
Yosoy
Maó, 5 Maig 1999
