El hombre... el ser humano... esa criatura que puebla este planeta y que es capaz de tantas cosas... ese hombre, razona, comprende, perdona, ama, odia, ese hombre tiene muchas cualidades y también muchos defectos, pero... aunque parezca mentira, teniendo toda la tecnología, todos los adelantos que tiene en sus manos, ese hombre no es capaz de todo.
Ese hombre puede fabricar bombas con las que matar a sus semejantes... por ello puede ser repudiado, admirado, destituido.
Ese hombre con su inteligencia, puede descubrir vacunas que ayudan a otros hombres a no morir, a poder vencer una enfermedad, a seguir viviendo en este planeta llamado Tierra.
Ese hombre ha construido medios de locomoción que pueden transportarnos a miles de kilómetros en poco tiempo, o simplemente a la vuelta de la esquina más cómodamente... coches, camiones, autobuses, motociletas, aviones, trenes, barcos, un sinfín de medios de transporte que nos hacen, a la mayoría, la vida más cómoda.
Ese hombre también es egoista, cuanto más tiene más quiere... nunca se conforma con lo que toca por ley, por destino o como querais llamarlo, simpre quiere más y por eso, en contadas ocasiones, cae en el robo, el asesinato, la mentira, el engaño.
Ese hombre ha desarrollado infinidad de aparatos y enseres que nos hacen la vida un poco más fácil a muchos... desde el invento de la rueda, pasando por la electricidad, diversos y variopintos modos de comunicación, la licuadora, la máquina expendedora de latas de refresco, los cajeros automáticos en los bancos, los ordenadores, internet... una larga e interminable lista de artículos y métodos para hacer al mundo desarrollado la vida mucho más cómoda.
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Ese hombre puede hacer todas esas cosas y muchísimas más... la lista sería interminable... ese hombre puede hacerse fuerte, infranqueable, dueño de casi todo... y digo casi porque hay al menos una cosa en este mundo que un hombre no puede controlar... y son sus sentimientos. Jamás una persona podrá in en contra de sus sentimientos... podrá intentar sepultarlos, podrá esconderlos o mostrarlos de manera diferente, pero a la larga, esos sentimientos florecen... y llegado este momento no queda més remedio que aceptarlos... cada uno de nosotros somos dueños y señores de nuestros sentimientos y como tales, debemos tratarlos, como algo tan preciado, íntimo y personal que jamás nadie debería intentar ni tan solo tratar de cambiar, simplemente deberíamos aceptarlos. Esos sentimientos, tanto los nuestros como los de los demás, son como son y como tales debemos concebirlos, por mucho que nos disgusten o simplemente porque no sean iguales a los nuestros.
Ese hombre es y será siempre vulnerable por sus sentimientos... esos sentimientos que jamás conseguirá conquistar ni con los más sofisticados inventos habidos o por haber.
Sinceramente,
Yosoy