
| Tu ángel
me ha robado un sueño esta noche.
Sin embargo, esta mañana, nada más abrir los ojos, tu recuerdo me robó una sonrisa y mientras desayunada, tus ojos llenos de vida, me robaron una dulce mirada. De repente, tu voz al otro lado del teléfono me robó un suspiro mientras pasaba la mañana. Cuando menos lo esperaba, tu piel suave y fuerte, me robó una caricia al mediodía y despistada estaba, mientras nuestro mutuo pasado me robaba una fugaz lágrima. La esperanza de volver a verte, me robó una ilusión a media tarde, en contraposición a cuando tu silencio me roba un pensamiento demasiado a menudo. Súbitamente, tu presencia me robó un abrazo sin dejar que de vez en cuando, tu corazón me robara un latido. A la noche, tu simple existencia, me robó una decisión y cuando la luna nos espiaba, y la paz era completa, conseguiste inpunemente con tu forma de ser, robarme un te quiero. |
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