Pero hay una dificultad, ese alguien, definido con un nombre elegido quizás al azar, quizás con cautela, ha entrado a formar parte de tu vida, y no puedes evitarlo, pero esa persona es recelosa, recelosa de todo, incluso de ti, hasta tal punto que no se atreve a dejarse ver, ni tan siquiera en fotografía... pero poca importancia tiene ese pequeño detalle, ¿qué es una fotografía?... ¿el reflejo de un cuerpo?... ¿acaso es del cuerpo del que te has enamorado?... no, aqui funciona al revés, el todo material es lo último que se ve (si se llega a ver), de lo que realmente tu te encariñas, o quieres llegar a tener, es ese interior, es esa manera de pensar, es esa manera de encarar los problemas, es esa manera de hablar y de decir las cosas la que te ha cautivado, es mucho más hondo lo que te ha llenado ese hueco de tu corazoncito.
Llega el momento, a base de paciencia, de insistencia, en el que consigues que ese ser maravilloso, esa persona de la que ya no puedes ni quieres prescindir acepta hacer realidad uno de tus sueños... podrás verla, tus ojos podrán mirar los suyos, vuestros corazones latirán juntos por unos momentos, o quizás por una eternidad... esas risas compartidas serán más sentidas por el simple hecho de que serán provocadas y vistas conscientemente... ese te quiero o esa mirada de cariño, podrá ser dirigida en la dirección correcta, y podrás estar seguro que llega a su destino, con la claridad y rapidez que es necesario.
Aqui es cuando surge el gran problema... un problema con el que siquiera habías imaginado, ni tan solo había pasado por tu cabeza, porque claro, como no vamos a conectar personalmente con esa persona, cuando durante las conexiones casi diarias, sois como hermanos?... total, os conocemos a la perfección, sabéis incluso antes de que el otro pronuncie la frase, lo que dirá al respecto de algo en concreto, o como reaccionará ante una broma... simplemente os falta oir su risa, ver la alegría dibujada en su cara, notar sus movimientos, observar cada gesto, cada movimiento...
No hay conexión entre ambos... lo que jamás pensamos que ocurriría ocurrió... lo que jamás se nos pasó por la cabeza, ni siquiera sabíamos de su existencia, se materializó... ese pequeño detalle ayudó mucho... el aspecto físico de la otra persona no fue como habíamos imaginado...
Sí, la imaginación... aunque no queramos, trabaja a marchar forzadas, y siempre tendemos a imaginarnos como será el encuentro, como será la otra persona, y más cuando como en este caso, vamos medio a ciegas, ya que no había sido posible ver la imagen de quien nos cautivó con sus palabras. No es que fuera fea, es que no era agradable a la vista, no es que fuera un adefesio, simplemente no era el tipo de persona con la que pasaríamos el resto de nuestra vida... además, unido a eso, no hubo chispa entre ambos, no hubo feeling, no hubo... por no haber, no hubo nada... fue una decepción mutua... más vale así, ambos compartisteis una tarde (supongo más que nada, que por cortesía hacia la otra persona), pero a partir de ese momento ya nada fue igual... fueisteis incapaces de volver a establecer conexión via mail... ya no se produjeron más llamadas de teléfono... ya no hubo más mensajes de icq... ya no más mensajes al móvil... ya no más nada... lo que tendría que haber sido un inicio fue un final... un final doloroso... no por el hecho de que la otra persona no nos fuera físicamente agradable, sino por la destrucción involuntaria y rápida de nuestra montaña de sueños... sabes?, todos tenemos una fábrica de sueños, o al menos deberíamos... todos debemos hacer que esta fábrica sea rentable, hacerla rica y provechosa, aún a riesgo de saber que algunos de los sueños que creamos, sean intensos pero de corta vida, que disfrutemos mientras los creamos, mientras los damos forma, pero que seamos conscientes también, de que una vez los demos por acabados y los dejemos libres, quizás sobrevivan al mundo, o quizás no.
Este
sueño no sobrevivió... todo lo contrario, murió...
fue muerte súbida, no por eso dolió menos... dolió
y mucho... por el simple hecho de que murió, de que algo que habíamos
labrado con cariño, paciencia, mimo y esmero, se volatilizó
al hacerse realidad... la frontera entre los sueños y la realidad
es muy frágil... hay quien supera esa transición, hay quien
no... hay sueños débiles que no pueden cruzarla, hay sueños
fuertes que se convierten en realidad, y entonces es una realidad hermosa,
hermosa por el hecho de ser realidad, y más hermosa todavía
por el hecho de provenir de un sueño.
