¿Estás desanimado?... ¿el trabajo no ha ido bien?... siempre hay alguien al otro lado, alguien dispuesto a escucharte, alguien con quien puedes hablar.
¿Tus relaciones personales no acaban de ir lo bien que deberían?... esa persona está ahí, a tu lado, dándote su hombro para que te apoyes en él, o simplemente ofreciéndote su mano, para caminar juntos.
Solo con entablar una conversación, y que ese alguien vea que tus ojos están tristes, que note que tu voz se quiebra al hablar, o que descifre que tus palabras, secas y escuetas ocultan mucho más de lo que dicen, ese alguien te ofrece su tiempo para juntos, poder solventar cualquier problema.
Ese instinto que solo los que pueden llamarse AMIGOS tienen, es el que en más de una ocasión te rescata de un enorme pozo negro en donde sin querer has caído, es el que sin que tu digas nada, te echa un cable para salir de la oscuridad.
Normalmente no buscamos ayuda en los amigos, al menos yo no lo hago, sino que me limito a que ellos me ofrezcan la suya cuando crean que yo la necesito... simplemente ellos están allí, escondidos tras una llamada, ocultos tras una carta, “perdidos” en medio de la nada y del todo, están ahí, siempre están ahí, dispuestos a todo por ti, dispuestos a invertir su tiempo que es tu tiempo, contigo y para ti... su felicidad es verte feliz... sonríen cuando tu sonríes... ríen cuando tu provocas su risa... siempre aparece alguien, cuando menos te lo esperas y cuando más lo necesitas, al otro lado... incluso en momentos en que no los necesitas, siguen apareciendo, para preocuparse por ti, para asegurarse de que estás bien, para que sepas, que aparte de dificultades, también pueden compartir alegrías, buenos momentos, sueños... están ahí... para todo... para lo positivo y para lo negativo... para todo y para siempre.
“El que tiene un amigo, tiene un tesoro”, así “se lento en elegir un amigo, pero más lento todavía en desprenderte de él”
Sed felices y compartir alegrías... :*